viernes, 18 de abril de 2014

Garfunkel & Oates-The Loophole


Medicine Head-Just Like Tom Thumb's Blues

DE MIS “DIARIOS ILESOS, 2003-2006”





QUE YO TAN SÓLO DE JODER ME CURO

Dammi la lingua, e apponta i piedi al muro, / Stringe le coscie e tiemmi stretto stretto, / Lasciatev’ir a riverso sul letto, / Che d’altro che di fotter nom mi curo.
(Pietro Aretino, de uno de sus sonetos lujuriosos para acompañar los Modi de Giulio Romano y Marcantonio Raimondi)

Desvelar el sexo de la joven inexperta, tensa, casi convulsa, húmeda y hasta levemente pegajosa.
Bajar lentamente sus bragas con una canción de dedos tamborileando en su piel erizada.
Ese instante en que sus manos se crispan sobre tu nuca y pierde al fin la vergüenza.
Cuando su sexo, como escudilla de plata, ofrece los manjares dulces de la inexperiencia.
Después todo será distinto.
Cuando se aprende, sólo se repite –aunque sea de gustos, como en el reflujo ácido de los banquetes.


REMEDIO ANTIÁCIDO

Llamada a la musa; inspiración, mejor dicho; invocación para la inspiración.
Vómito largo y alcohólico, cuando la musa se pierde en las telarañas del hastío. Te lo cuentan innumerables pelmas de las letras y sus mundos pútridos.
Nada más lógico.
Cualquier mujer se harta de recoger con una bayeta los vómitos del poeta y con una braga sucia sus lágrimas.
Es comprensible: ¿Para qué arruinar una braga limpia con las lágrimas de un artista borracho?
Los cafés se llenan de conversaciones sobre la mujer que pone cuernos al poeta –aunque lo cuide y acompañe– que ya no la inspira, ni sirve, de tan borracho.
De ahí que seamos mucho más adorables los poetas, intelectuales y artistas y toda esa vaina, que no acudimos al alcohol en busca de las musas, sino para la fiesta y el cántico, instante en que deseas fervorosamente que a las musas les rompa el culo, con dolo y daño, algún indeseable letraherido de los que tanto menudean, para luego reírte con su –probablemente mala– novela autobiográfica y no obstante –frecuentemente– policíaca o cosa parecida. Gusta mucho, el criminal instinto amadamado, a los borrachos letraheridos.
Ellas, no importa si nada satisfactorio te sale sobre el papel, te toman de la mano, te llevan a un lugar blando y te emborrachan de sexo (aunque farden con sus amigas peluqueras o secretarias o camareras, benditas sean, diciéndoles cantarinamente que se están follando a un tipo que escribe libros).
Ninguna bebida más lujuriosa, ninguna cantina mejor que un coño sin licencia de armas líricas.



***

Medicine Head-Blue Suede Shoes/To Train Time

jueves, 17 de abril de 2014

TAUROBOLIOS EMBOLADOS


Rita Hayworth, lanceando a Orson Welles.


Cuando un torero se ciñe la faja, parece no una putilla, ni siquiera un mariquita bailarín, o un modelo de pasarela. Parece un torero, cuando se ciñe la faja girando sobre las punteras de las zapatillas con el lazo ya hecho, un pensionista flaco y con hernia inguinal. Por eso cuando medrosos hurtan los toreros su figura a la cornada, tienen la misma y solemne torpeza de los viejos que llevan bragueros ortopédicos atravesando una calzada lejos del paso de peatones.



***

Las señoritas toreras han sufrido siempre el boicot del mundo del toro, no porque supongan competencia, en lo que a gracilidad se refiere, para los toreros. Es porque, como han de hacer demostración de que atesoran unos cojones así de grandes, acentuarían esa lánguida y morosa femineidad a la que se ven empujados los matadores cuando se ajustan el rosado de las medias.



***

Con un capote de brega quería vestir la negra desnudez de su sombra.
No conseguía sino veroniquear, con poco arte, además, cada uno de sus perdidos pasos de torera loca y sola.
Torera fracasada que cuando el día era oscuro, y al no poder cubrir a su sombra, afilaba los estoques en el estaño de sus lágrimas deprimidas. Imposible defensa.


***





Buster Keaton-Sherlock Jr (1924)

Ilegales-Odio los pasodobles